El marxismo cristiano en Armando Bravo Terán

 Marxismo cristiano

Armando Bravo Terán

Parecería una incoherencia o contradicción para el público en general, relacionar marxismo con cristianismo, pues muchos creen que el marxismo es siempre ateo, sin tomar en cuenta que el ateísmo no es su esencia ni núcleo. El ateísmo de Karl Marx era netamente histórico, nunca fue tratado por él desde el plano metafísico o con filosofía profunda; el descontento de Marx era una crítica al sistema, pero es muy cierto que su idea de Dios estaba lastimosamente deformada, (tenía una falsa imagen de Dios). Hay quienes recitan muy bien la frase “La religión es el opio del pueblo”, sin pensar que la crítica de Marx, no nace del odio a Dios, sino del rechazo a la injusticia, y va dirigida a la fe cuando es utilizada para anestesiar a los oprimidos. Sé que fue ateo y que se equivocó al negar a Dios, pero estuvo en lo correcto cuando denunció estructuras injustas, y es válido utilizar el modelo marxista como instrumento de análisis social, y no como ideología atea, ni fe, ni “nueva religión”. El ateísmo de Marx nace cuando pudo ver a los obreros sin derechos, a los niños trabajando 14 horas, cuando pudo ver la miseria extrema estructural; por eso él rechaza al Dios que no está con los pobres, rechaza la explotación, y anhela una transformación histórica, (vale recalcar que, para los cristianos esta transformación histórica va junto a la transformación espiritual, manifestada en el Reino de los Cielos). Es muy cierto que en el ateísmo de Marx influyeron filósofos de su tiempo, especialmente humanistas ateos e ilustrados antirreligiosos, pero la historia nos demuestra que, nunca es necesario aceptar el ateísmo para poder utilizar el marxismo, u otras ciencias sociales y económicas, como herramientas para la sociedad. El cristianismo primitivo era muy comunitario (por no decir que vivían un “socialismo evangélico”), sólo basta leer Hechos 4,32-35 en cualquier Biblia para comprobar lo que digo; por ende, ser cristiano y revolucionario no tiene nada de contradictorio. Aunque la idea del socialismo del presente siglo fue planteada en los 90s por un reconocido marxista alemán, existen muchas corrientes hoy en día, y yo opino que, para que funcione un “necesario socialismo”, este debe ser comunitario con democracia participativa, no debe utilizar la violencia, ni tener caudillos, no debe promover el culto a la personalidad, tampoco deberá promover el aparato represivo antes que la ética, y más que nada: debe inspirarse en el Evangelio, pues la neutralidad ante la injusticia es una traición a este.



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